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Cuaderno · SEO · ruta «Posicionar en la era de la IA», parada 5 de 5

Auditoría SEO paso a paso: el método de una agencia

Cómo auditamos SEO en mkpro, paso a paso: qué miramos, con qué herramienta y en qué orden. El método real, no la teoría de un curso online.

· Equipo mkpro · 6 min de lectura

Una auditoría SEO sirve para responder una pregunta muy concreta: por qué esta web no aparece donde debería para las búsquedas que le interesan. No es un informe de 40 páginas con capturas de pantalla. Es un diagnóstico que termina en una lista de acciones ordenadas por impacto. Así es como lo hacemos, herramienta por herramienta.

Antes de abrir ninguna herramienta

Lo primero es preguntar qué necesita el negocio. No es lo mismo auditar una web que quiere más leads B2B que una tienda online que quiere vender más de un producto concreto. El objetivo cambia qué se prioriza después. Auditar sin esa conversación previa produce informes técnicamente correctos e inútiles para quien los recibe.

También miramos qué busca ya la gente que llega a esa web, con datos reales de Google Search Console de los últimos meses, no solo con un estudio de palabras clave genérico. Las búsquedas reales, con sus impresiones y su posición actual, dicen más que cualquier lista de keywords con volumen estimado.

Paso 1: salud técnica del sitio

Si un motor de búsqueda no puede rastrear e indexar bien una web, todo lo demás sobra. Aquí es donde entra Screaming Frog SEO Spider, que rastrea el sitio como lo haría Google y saca a la luz enlaces rotos, redirecciones en cadena, etiquetas de título duplicadas, páginas sin indexar por error y problemas de robots.txt o del sitemap XML.

En paralelo, Google Search Console confirma qué está pasando de verdad en el rastreo real de Google: páginas indexadas frente a excluidas, errores de cobertura, y si el sitio cumple con la indexación mobile-first, el criterio con el que Google usa la versión móvil de una página como referencia principal desde hace años.

Con PageSpeed Insights revisamos la velocidad con datos de usuarios reales, no solo de laboratorio: LCP, INP y CLS, las tres métricas que forman las Core Web Vitals. Un sitio técnicamente sano es solo la condición mínima.

Paso 2: qué dice Google de tu contenido

Aquí volvemos a Search Console, pero para otra cosa: cruzar qué páginas reciben impresiones y con qué posición media. Esto revela tres problemas típicos que no se ven a simple vista:

  • La canibalización, cuando dos páginas de la misma web compiten por la misma búsqueda y se restan autoridad entre ellas.
  • El contenido fino, páginas con impresiones pero cero clics y posición muy baja: señal de que el contenido no resuelve lo que promete el título.
  • La intención mal cubierta, tráfico que llega por una búsqueda distinta a la que el contenido está pensado para responder.

Para volumen de búsqueda y análisis de competidores usamos herramientas de pago como Semrush o Ahrefs, pero siempre después de mirar los datos propios en Search Console. Empezar por una herramienta externa antes que por los datos reales del sitio es el error más común que vemos en auditorías hechas por encargo, sin conocer el negocio.

Paso 3: enlaces, dentro y fuera

Con Screaming Frog revisamos el enlazado interno: si las páginas más importantes reciben suficientes enlaces desde el resto del sitio, o si están enterradas a cinco clics de la portada. Un enlazado interno mal repartido hunde páginas que, por contenido, deberían posicionar bien.

Para el perfil de enlaces externos usamos Ahrefs o Semrush: de dónde vienen los backlinks, si hay enlaces tóxicos o de granjas de enlaces que conviene desautorizar, y qué dominios enlazan a la competencia y no a nuestro cliente. La cantidad importa menos que hace unos años; la relevancia del dominio que enlaza, más.

Paso 4: la parte que casi nadie audita

La experiencia de usuario influye en el SEO de forma indirecta, pero real. En Google Analytics 4 miramos el flujo de comportamiento: dónde abandona la gente, qué páginas tienen más salida sin conversión, si el móvil se comporta peor que el escritorio. No hace falta un mapa de calor para detectar un problema evidente de fricción, aunque cuando el presupuesto lo permite, herramientas como Hotjar ayudan a ver el porqué, no solo el dónde.

Cómo lo convertimos en un plan

Con todos los datos recogidos, el trabajo real empieza aquí: priorizar. Cruzamos cada hallazgo con dos preguntas: cuánto impacto puede tener y cuánto cuesta arreglarlo. Un error de indexación que bloquea páginas importantes va primero, aunque sea “solo” un archivo robots.txt mal configurado. Una reestructuración completa de la arquitectura de contenidos va después, aunque a la larga valga más.

El entregable es esa misma lista, ordenada, con una acción concreta al lado de cada punto y una estimación de a quién le corresponde ejecutarla.

Qué no hacemos en una auditoría

Tan importante como lo que se mira es lo que se descarta. No copiamos una checklist genérica de cien puntos: la mitad no aplican a la mayoría de webs y diluyen lo que sí importa. No recomendamos herramientas de pago que el cliente no va a usar después, solo porque quedan bien en un informe. Y no tratamos como prioridad algo que técnicamente está mal pero que no le cuesta ni una visita ni una posición al negocio: hay errores que se pueden dejar para más adelante sin ningún riesgo real.

Tampoco confundimos volumen de hallazgos con calidad de la auditoría. Un informe de quince puntos bien priorizados vale más que uno de ochenta donde todo parece igual de urgente, y es mucho más fácil que alguien lo lea entero y actúe.

Cuánto tarda esto y qué recibe el cliente

Para una web mediana, con unas pocas decenas o cientos de páginas, esta auditoría suele llevar entre una y dos semanas, sobre todo por el tiempo que exige cruzar datos de varias herramientas y no equivocarse al priorizar. Una web muy grande, con miles de URLs, necesita más tiempo solo para el rastreo técnico.

El entregable es un documento de trabajo, ordenado por impacto, con responsable y plazo estimado en cada punto, pensado para revisarse cada mes mientras se ejecuta. Si el informe no cambia nada en la web al mes siguiente de entregarlo, la auditoría no ha servido de mucho, por completa que fuera.

El error que hunde la mayoría de auditorías

Tratar todos los hallazgos como si tuvieran la misma urgencia. Entregar un documento y no volver a hablar de él hasta la siguiente auditoría, un año después. Y quizá el más frecuente: auditar solo la parte técnica y dejar fuera si el contenido responde de verdad a lo que la gente busca, que es donde suele estar el problema más grande.

Una auditoría SEO bien hecha hoy también debería mirar si tu contenido puede aparecer citado en respuestas generadas por IA, no solo en la lista clásica de resultados. Lo explicamos en GEO: qué es y cómo lograr que la IA te cite.

Si el SEO es solo una parte de lo que quieres revisar, la guía completa para auditar todo el marketing online, no solo el buscador, está en auditoría de marketing online paso a paso.

Si prefieres que hagamos esta auditoría por ti, con el mismo método que acabas de leer, escríbenos y te contamos qué encontramos en tu caso.

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